Páginas vistas en total

martes, 21 de febrero de 2017

Marca: lecciones de la victoria de Trump para nuestra carrera profesional, por Vicente Vallés


Han sido dos días muy intensos en Berlín, aprendiendo de los colegas de Right Management de toda Europa y de los expertos de marketing y ventas del grupo. Mi gratitud a Ian y su equipo, a los organizadores (Anja y Clare han realizado un trabajo excepcional) y a nuestr@s compañer@s, de los que tanto he aprendido.
Anoche, cena en la Soho House (en la antigua zona soviética de la ciudad, junto al Fernsehturm (la torre de televisión, junto a Aleksanderplatz). Ha sido desde Centro Comercial hasta Politburó a lo largo de la historia. Esta mañana, a las 8, paseo hasta el Checkpoint Charlie. Y por la tarde, tras el meeting y antes de marchar al aeropuerto, hasta Under der Linten, la Puerta de Brandemburgo, la Plaza Postdam y el SONY Center, donde ser celebra la Berlinale.
Entre las lecturas de este viaje, ‘Trump y la caída del Imperio Clinton’, de Vicente Vallés. Este periodista, que dirige y presenta el informativo de Antena 3, ha trabajado en TVE y Telecinco anteriormente. Especialista en política nacional, además ha dedicado buena parte de su carrera a informar sobre EE UU, desde la victoria electoral de Bill Clinton en 1992 hasta la de Donald Trump en 2016.
Vicente Vallés parte de “los bulos” (el hackeo por “los duques”, de parte de Rusia, de las elecciones presidenciales) para contarnos la vida de Trump (desde la llegada de su abuelo a Norteamérica, los negocios de su padre Fred y sus operaciones inmobiliarias, Ivana, Marla y Melania, la relación con los Clintos y la “imagen de marca”), su ruta hacia la Casa Blanca (desde la cena de corresponsales de 2011, cuando Obama le humilló), la historia de Bill y Hillary y la campaña de 2016.
Me gustaría empezar el relato de VV desde su último capítulo: ¿Por qué? Es el 10% final del libro en el que este periodista de raza recoge opiniones de 27 votantes de Trump, con nombres y apellidos, de entre los 63 millones que derrotaron a Hillary y Obama. Y unos datos escalofriantes:
- De entre las mujeres, Trump sólo perdió un 2% de los votos respecto a Romney (que se enfrentó a Obama en 2012). A Hillary le votaron el 95% de las mujeres negras y el 70% de las hispanas; el 53% de las blancas se fueron con Trump. Por el magnate votaron el 42% de las féminas en total.
- Hillary obtuvo el 41% del voto masculino. Trump, el 53%.
- A la Sra. Clinton le abandonaron los jóvenes y las clases medias (el 60% votó en su día a Obama y ahora el 52% a Hillary). Respecto a los hispanos, HC perdió el 6% de quienes votaron a Obama (71-65). De ese porcentaje, Trump se llevó dos puntos. Y en total le votó un 29% de l@s hispan@s.
- Voto rural: el 62% para Trump y el 34% para Hillary. La Sra. Clinton le robó a su contrincante el 7% de los votos republicanos y él a ella el 9%. Un 10% de los progresistas votó a Donald, y un 41% de los moderados. Entre los “independientes” ganó Trump 48-42. Y también entre los protestantes (58-39) y católicos (52-45). En definitiva, el 81% de los cristianos blancos americanos votó por Trump.
- Frente a un candidato a priori tan zafio, Hillary Clinton no pudo impedir el 45% de los universitarios votara a Trump.
Aún así, en voto popular la Sra. Clinton ganó por casi 3 millones de votos (65’8 – 63). Pero no lo hizo en los estados decisivos. Es, como dice Vicente Vallés, “la derrota de los olvidados”. No fue una buena candidata y no reconoció la derrota como debía.
Vicente Vallés concluye: es la victoria de la antipolítica, del “outsider”. “El mejor producto no necesariamente gana en el mercado. Y la mejor persona no necesariamente gana en la arena política. Gana la mejor estrategia de marketing” (Rance Crain).
“This is marketing, baby”, repite el autor. El triunfo de la Marca. En este caso, de una Marca poderosa (el supuesto magnate que arregla todo), pasada por el espectáculo de la televisión (El Aprendiz). El que ha sabido canalizar el odio frente al establishment que representaba su rival.
Moraleja de estos tiempos: en el Talentismo, o generas una Marca poderosa o pierdes.
Gracias, Vicente, por un libro estupendo. Trump es una Marca, una "promesa de valor". Veremos qué entrega finalmente.

La canción de hoy es de una gran berlinesa, Marlene Dietrich: Lili Marlen. www.youtube.com/watch?v=wkGdRwECjN0O, si lo prefieres, la version a la española de Olé Olé: www.youtube.com/watch?v=0u0aRxsVE-g                    

lunes, 20 de febrero de 2017

Mentalidad ganadora, Mentira política y Matones de patio


Hace 30 años que vine a Berlín por primera vez. La ciudad estaba dividida por el Muro (toda una vergüenza) y, dada la hermandad entre Madrid y la ciudad germana, unos cuantos estudiantes de Económicas pertenecientes a la AIESEC vinimos por aquí. Nada invitaba a predecir que en un par de años la capital, y todo el país, comenzaría a unificarse. Una maravillosa sorpresa. 
El último viaje a esta ciudad ha sido en 2014, viniendo de Roma, con mi hija Zoe, a quien le encanta Berlín. Esta mañana hemos encontrado un hueco antes de la intensa reunión de 50 líderes europe@s de Right Management (además de colegas norteamerican@s y sudafrican@s) para pasear por Unter der Linten desde la Puerta de Brandemburgo y el Bundestag al Pirulí, pasando por la Isla de los Museos y la “Caja Humboldt”. Una delicia.
De la prensa de ayer, me quedo con el trío John Carlin – José Antonio Marina – Rosa Montero.
En su “Córner inglés”, John Carlin titulaba su artículo ‘Mentalidad Ganadora’. Gracias por el homenaje al título del libro de Unai Emery y un servidor (la proeza del guipuzcoano ganando en Champions 4-0 al FC Barcelona lo merece). “Para que un club sea grande, no sólo se lo tienen que creer, lo tienen que saber” http://deportes.elpais.com/deportes/2017/02/18/actualidad/1487442417_529626.html
Mauricio Pochettino, a quien Carlin tilda de “posible futuro entrenador del Barcelona”, admitió esta semana que su actual equipo, el Tottenham, carecía de mentalidad ganadora. “El salto a la grandeza seguía siendo su asignatura pendiente. Lograrlo, reconoció, requiere lo que los entrenadores menos tienen: tiempo. “Éste es el cambio más difícil. No se trata de tácticas o de filosofía”, dijo el entrenador argentino. “No se trata solo de los 25 jugadores y del cuerpo técnico. Se trata de todo el club”.
Todo el club, sí señor. “¿Qué clubes poseen esta singular fe? Hoy, más que nadie, el Madrid y el Bayern, incluso, aunque ésta quizá no sea la semana para decirlo, el Barcelona. La han tenido y la podrían recuperar el Liverpool, el Milan, el United y, un día posiblemente, el Ajax.
Lo que tienen en común estos clubes es un carisma basado en una historia gloriosa. Tienen en su memoria colectiva a jugadores enormes como Di Stéfano, Best y Cruyff y, lo más importante, han plantado sus banderas en la cima del fútbol de clubes: han ganado la Copa de Europa al menos tres veces.
Sobre estas rocas se construyeron las grandes iglesias del fútbol. La más grande, la catedral, es la del Madrid, ganador de once copas de Europa, empezando por las cinco primeras que se disputaron. La deuda que tiene el club con los equipos de Di Stéfano, Puskas y Gento que conquistaron ese irrepetible quinteto es impagable. El recuerdo de esa hazaña, siempre vivo en la famosa camiseta blanca, hace que el equipo de hoy juegue casi con ventaja competitiva. Si no, que se lo digan al Atlético, que dos veces en las últimas tres temporadas ha perdido finales de Champions contra el Madrid en el último suspiro.
Me lo decía esta semana Michael Robinson, que jugó en el gran Liverpool de los años ochenta: los clubes realmente grandes ganan partidos una y otra vez en los últimos cinco minutos. Lo consiguen porque nunca pierden la fe, ni los jugadores ni la afición, en que ganar es su destino.
La diferencia entre los aficionados del Madrid o del Bayern y los del Tottenham o del City es que cuando los primeros se reúnen antes de un partido saben que lo normal es triunfar. Cuando los segundos conversan en el pub dudan, se van mentalizando para el fracaso, se conforman con llegar a cuartos.
La actitud, palpable tanto en las calles como en las gradas, se transmite a los jugadores. La confianza es contagiosa; la duda también.
Hay un matiz. Para que un club ocupe el panteón de los grandes es indispensable aquella trayectoria triunfal de la que nace la mentalidad ganadora. Pero para ganar un partido hay que sumar siempre una proporcional entrega física. El problema del Barcelona que cayó 4 a 0 contra el PSG fue que salió al campo pensando que la fe del campeón era magia suficiente y se olvidó de correr.
El Tottenham de Pochettino corre más que cualquier otro equipo inglés y pelea con admirable furia. Pero como Pochettino bien sabe, solo a base de grandes y repetidos éxitos se asimila la fe ganadora necesaria. Él dudaba en sus declaraciones de tener tiempo para lograrlo. Veremos si Guardiola lo tiene o si acabará descubriendo que la táctica y la filosofía no son suficientes para que el City deje de ser lo que dice Alex Ferguson que es: el vecino ruidoso del legendario y carismático United”. Brillante, John, una vez más.
José Antonio Marina puso su ZOOM en la mentira política. “El uso de la mentira política es una vulgaridad”. Lo interesante son las ficciones políticas (como los nacionalismos). JAM cita a Platón (el gobernador puede engañar al pueblo si es con buen fin; de ahí las “nobles mentiras”), Unamuno y Bertrand Russell. Y concluye: “Los juegos con la verdad siempre acarrean malas consecuencias. Las mitologías políticas han servido para manejar a los ciudadanos que, con frecuencia, se han dejado engañar alegremente, porque han aceptado como verdad, sin analizarlas, aquellas opiniones que favorecían sus creencias o deseos”.
En la misma página de El Mundo, en su ‘Paseo dominical’, Iñaki Gil se hacía eco del ensayo ‘Contra las elecciones’ del filósofo belga David van Reybrouck. “Sin un cambio profundo, el sistema actual tiene los días contados”. Populismo, tecnocracia y antiparlamentarismo es un cóctel letal. El año pasado, el Brexit y Trump. Este 2017, Marine Le Pen y Geert Wilders.
En el mismo diario, Irene Hernandez Velasco entrevista a van Reybouck: “La gente ha dejado de confiar en la democracia”. La democracia electoral, según este historiador, ha llegado a su límite. Sus procedimientos están anticuados. A DvR tampoco le gustan los referéndums (“un instrumento muy primitivo”).  Defiende que un grupo de personas elegidas al azar tomen las decisiones. Una pequeña muestra, bien informada. “La Unión Europea puede estar finiquitada a finales de este año, y no nos damos cuenta… así de simple”. Propone la asamblea ciudadana a la irlandesa. Ya veremos.
Y Rosa Montero, escribiendo sobre ‘El nuevo matón del colegio’ (Donald Trump, claro) http://elpaissemanal.elpais.com/columna/rosa-montero-maton-colegio/
“Advierto con profundo desasosiego que estamos dejando a México muy solo frente a los empujones de ese energúmeno. Me refiero a la falta de apoyo de la comunidad internacional y especialmente de España; lo cual me recuerda una vez más el conocido y estremecedor poema del pastor Martin Niemöller, ese que empieza diciendo: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista”. Luego, ya saben, se llevan sucesivamente a los socialdemócratas, a los sindicalistas y a los judíos con la misma falta de respuesta, tras lo cual el poema concluye: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.
De Trump, Rosa comenta: “La mentecatez de su comportamiento apabulla y aterroriza, teniendo en cuenta el poder que maneja. Se diría que algo no funciona bien en su cabeza. David Owen, neurólogo y dos veces ministro laborista en Reino Unido, tiene un ensayo formidable, En el poder y en la enfermedad, en el que, citando un estudio de 2006, dice que el 29% de todos los presidentes de Estados Unidos sufrieron dolencias psíquicas mientras estaban en el cargo, y que el 49% de ellos mostraron indicios de trastorno mental en algún momento de sus vidas, unas cifras que al médico Owen le parecen altas y a mí desde luego elevadísimas, sobre todo si se comparan con la media de la población en general, que, según la OMS, es más o menos del 22%. Una siente la tentación de pensar que este Trump es un demente como Calígula, pero en cualquier caso el verdadero problema no es ya el trastorno mental (según Owen, Lincoln caía en profundas depresiones y Roosevelt padecía probablemente un trastorno bipolar, y fueron unos políticos muy notables), sino la bravuconería, la falta de empatía, el machismo, el abuso de poder. El problema es ser mala persona, en fin, de la misma manera que Calígula pasó a la historia por su crueldad”.
Un mensaje de odio. “Te odio y soy más fuerte. Te odio y voy a aplastarte. Hay gente que es así, que basa su vida en odiar a los demás. Tal vez teman no poder ser lo suficientemente amados y entonces escogen ser temidos. Qué pobrísimo, que patológico sustituto del cariño es el miedo reflejado en los ojos del prójimo. Es una construcción emocional fallida, semejante a la del acosador infantil. Me es fácil imaginar al niño Trump metiendo la cabeza de un compañero de clase en el retrete. Y lo peor de esa actitud es que genera miseria moral en el entorno (todos los cobardes que callan ante sus abusos) y además fomenta una respuesta feroz. El odio aviva el odio. La Tierra es un patio de colegio recorrido por vientos de necedad y furia”.
Gracias, John, José Antonio, Rosa… por añadir una pizca (o un torrente) de sensatez a este loco mundo.
La canción de hoy, ‘Both sides now’ de Joni Mitchell, en la versión de estudio de 1969 (www.youtube.com/watch?v=Pbn6a0AFfnM) y en el directo del año 2000 (www.youtube.com/watch?v=Pbn6a0AFfnM). Más de 30 años de diferencia. “I’ve looked at life from both sides now”
Rows and flows of angel hair 

And ice cream castles in the air

And feather canyons everywhere

I've looked at clouds that way
But now they only block the sun

They rain and snow on everyone

So many things I would have done 

But clouds got in my way
I've looked at clouds from both sides now

From up and down and still somehow

It's cloud's illusions I recall

I really don't know clouds at all
Moons and Junes and ferries wheels 

The dizzy dancing way you feel

As every fairy tale comes real 

I've looked at love that way
But now it's just another show 

You leave 'em laughing when you go

And if you care, don't let them know 

Don't give yourself away
I've looked at love from both sides now 

From give and take and still somehow

It's love's illusions I recall

I really don't know love at all
Tears and fears and feeling proud, 

To say "I love you" right out loud

Dreams and schemes and circus crowds 

I've looked at life that way
But now old friends they're acting strange 

They shake their heads, they say I've changed

Well something's lost, but something's gained 

In living every day.
I've looked at life from both sides now

From win and lose and still somehow

It's life's illusions I recall

I really don't know life at all
I've looked at life from both sides now 

From up and down, and still somehow 

It's life's illusions I recall 

I really don't know life at all

domingo, 19 de febrero de 2017

10 artículos de Harvard Business Review imprescindibles en 2017


Domingo pre-primaveral en Madrid, de descanso, comida familiar, lecturas… y vuelo a Berlín a las 19,45 (tres horas de trayecto) con María José Martín, DG de Right Management. Durante los próximos dos días compartiremos ideas y estrategia con nuestros colegas europeos en la capital alemana.
Durante el vuelo he estado leyendo ‘Trump y la caída del Imperio Clinton’, del periodista Vicente Vallés. Un texto excelente sobre los dos rivales en las últimas elecciones de EE UU y por qué Donald Trump ha ganado (aunque tuviera 2’8 M de votos menos que Hillary). Lo comentaré uno de estos días, porque tiene mucha miga.
Uno de los libros que me he traído de Nueva York las pasadas navidades fue ‘HBR’s 10 must reads’ (10 lecturas obligatorias de Harvard Business Review) para 2017. En concreto, se trata de este Top 10:
- ‘Exceso de Colaboración’ (Collaborative Overload), de Rob Cross, Reb Rebele y Adam Grant. Un enfoque práctico para gestionar la colaboración sin pasarse.
- ‘Los Algoritmos también necesitan directivos’ (Algorithms need managers, too) de Michael Luca, Jon Kleinberg y Sendhil Mullainathan. Los algoritmos pueden identificar patrones y generar reconocimiento, si bien también generan consecuencias indeseadas si no se utilizan con cabeza (como ejemplos, Netflix y Google). Nunca sustituyen a la dirección.
- ‘Pipelines, plataformas y las nuevas reglas de la Estrategia’ de Marshall W. Van Alstyne, Geoffrey G. Parker y Sangeet Paul Choudary explica las nuevas reglas de la competición. Este artículo anticipa su magnífico libro ‘La revolución de las plataformas’, que ya he tratado en este blog.
- ‘Cómo Indra Nooyi convirtió el Design Thinking en Estrategia’. La CEO de Pepsico es entrevistada por Adi Ignatius (editor en jefe de HBR). Del diseño de producto a la gestión del cambio.
- ‘Innovaciones de ingeniería reversa’ de Amos Winter y Vijay Govindarajan. Su concepto significa probar primero en países emergentes y después llevar la innovación a los desarrollados, tratando de evitar cinco grandes trampas.
- ‘La Revolución de la Sanidad liderada por las empresas’ de Patricia A. McDonald, Robert S. Mecklenburg y Lindsay A. Martin, explica como Intel se ha aliado con empresas para transformar el sector creando opciones de menor coste.
- ‘Obtenga el sí, ja, oui, hai y da’ del profesor del Insead Eric Meyer, sobre negociaciones internacionales, con cinco reglas para triunfar en distintas culturas.
- ‘Los límites de la empatía’ de Adam Waytz, profesor de la Kellogg School of Management. El exceso de empatía (de tratar de comprender a los demás) deja exhaustos a l@s profesionales y anima a decisiones poco éticas. Hay mejores formas –y más efectivas- de empatizar.
- ‘Las personas antes que la estrategia: el nuevo rol del DRH’ de Ram Charan, Dominic Barton y Denis Carey, aboga por un planteamiento más estratégico de la función de RR HH, desde los altos potenciales a las métricas del desempeño.
- ‘Más allá de la automatización’ de Thomas H. Davenport y Julia Kirby, asegura que los empleados seguirán siendo necesarios en el futuro y que las personas son la fuente de ventaja competitiva.
Los 10 artículos, en la vanguardia del management, comparten un elemento en común: el talento. Más importante que nunca en esta nueva era.
Mi gratitud al equipo de esta prestigiosa publicación, la Harvard Business Review, que ha hecho una selección impecable de varios de los mejores textos del año pasado.
La canción de hoy, ‘I will love again’ de Lara Fabian, “capturada” de Kiss FM en el Cabify hacia Barajas esta tarde. www.youtube.com/watch?v=IxC8MZ1RS-c “Stronger than before”
Did I ever tell you how you live in me

Every waking moment, even in my dreams

And if all this talk is crazy

And you don't know what I mean

Does it really matter
Just as long as I believe
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
People never tell you

The way they truly feel

I would die for you gladly

If I knew it was for real

So if all this talk sounds crazy

And the words don't come out right

Does it really matter

If it gets me through this night
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
If I'm true to myself, nobody else can take

The place of you

But I've got to move on, tell me what else
Can I do
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
I will love again

One day I know,
I will love again

You can't stop me from loving again,

Breathing again

Feeling again

I know, one day,
I'll love again