Páginas vistas en total

jueves, 8 de diciembre de 2016

El Significado de la Marca


Día de la Inmaculada Concepción. Reyes como Fernando III el Santo, Jaume I, el emperador Carlos o su hijo Felipe II portaron el estandarte de la Inmaculada en sus batallas. Patrona de la Infantería, se guarda fiesta en España desde 1644. Felicidades a todas las Inmas y Conchas. Un recuerdo muy especial a mi abuela materna, Conchita Lázaro de Villar, que falleció en verano del año pasado a los 100 años.
Jornada de descanso, de entrenamiento deportivo (gracias, Irma, por una fantástica sesión), de lecturas y, esta tarde/noche, de teatro (‘5 y acción’, con Carlos Sobera) y cena en Flavia, un coqueto restaurante italiano junto a la Puerta de Alcalá.
He estado leyendo ‘El Significado de la Marca’ (Brand Meaning) de Mark Batey. Experto en Lingüística por la Universidad de Oxford, ha dirigido varias empresas de publicidad y contado como clientes a Coca-Cola, Unilever, Nestlé y Kraft Foods (hoy, Mondelez).
“Si bien las compañías crean identidades de marca, son las personas las que dotan de sentido a las marcas”. La racionalidad es sólo una de las dimensiones involucradas en el comportamiento del consumidor. Las 3 D son además de la racionalidad consciente, las emociones semiconscientes y los instintos arraigados e impulsos biológicos inconscientes. Hemos pasado de que la marcas se eligieran por su capacidad de conferir valores a los consumidores a que sean los consumidores quienes confieran valores a las marcas que utilizan.
El posicionamiento (Jack Ries y Al Trout, 1972) es lo que genera la mente del consumidor. Por ello, la divergencia entre las intenciones comerciales y las percepciones de los consumidores sobre el significado de la marca se acentúan crecientemente. La valoración de la marca es como activo financiero en el balance. La imagen de marca es una descripción de las asociaciones, creencias y sentimientos que la marca despierta en los consumidores. La lealtad de marca es la medida del compromiso o relación de un consumidor con una marca. El mayor pecado en la gestión de una marca (Branding), según la “lista de Keller” es precisamente “no entender completamente su significado”.
Mark se remonta a marcas como Guiness o Bass (registradas en 1876) o el murciélago de Facundo Bacardí. “La marca es una garantía de autenticidad y promesa de cumplimiento digna de confianza”. Elegimos marcas por lo que significan (un producto puede volverse obsoleto; una marca es eterna). Las asociaciones de marca se crean, sostienen y crean valor en cada experiencia. El engrama (Daniel Schachter, 1996) es la huella: cambios fugaces o duraderos en el cerebro por codificación de una experiencia. El cerebro almacena engramas por interconexiones. Por ello las asociaciones de marca se debilitan si no se repiten en el tiempo (es “un engrama cada vez más borroso”, Schachter). “Una marca es un grupo de significados”. Las marcas de éxito mantienen vínculos con sus consumidores de los que sus rivales carecen (el autor resalta que para sus compatriotas la marca Kellog’s tiene más credibilidad que el Parlamento británico). Las grandes marcas son una fuente de comodidad desde el cambio, la transformación y la vulnerabilidad.
Marcas y motivación. “La motivación consiste en una cadena de hechos ocasionados por instintos, impulsos, deseos y anhelos que derivan en un comportamiento dado”. Siguiendo a Maslow, tenemos necesidades utilitarias (conscientes, racionales), vivenciales (estímulos de los sentidos), de identidad (estatus social, afiliación) y emotivas. El “needstate” es el estado de necesidad del consumidor. Coexisten necesidades contradictorias: en general, los valores son más estables que las actitudes. Los valores son creencias vinculadas al afecto, sirven como normas o criterios, se ordenan por importancia relativa y trascienden una situación particular. Schwartz (2007) ubica 10 valores en un círculos con cuatro cuadrantes: Autotranscendencia (Universalidad, Benvolencia), Conservación (Conformidad/Tradición, Seguridad), Crecimiento personal (Poder, Logro, Hedonismo) y Apertura al cambio (Estimulación, Autodirección). Medios y fines (Gutman, 1982) desde los atributos concretos a los valores terminales (finalistas). Cognición y emoción están entrelazadas (lo que pensamos, lo que sentimos). El autor tipifica las emociones según 14 autores y nos propone como familias de emociones la ira, la tristeza, el miedo, el placer, el amor, la sorpresa y la vergüenza (J. A. Marina y un servidor le diríamos que el amor no es una emoción, sino un “cóctel de emociones”).
Autodefinición: Carl Jung sostenía que las personas nos vemos obligadas constantemente a buscar significados en la vida: imagen del yo = el que creo que soy, el que me gustaría ser, el que creo que los demás piensan que soy. Los bienes y servicios son utilizados para crear identidad (son los “beneficios autoexpresivos de las marcas”). El arquetipo jungiano como “principio organizador”, por el que sentimos una atracción emocional. “Las marcas que acceden a las experiencias y motivaciones primordiales establecen una afinidad emocional y forjan conexiones profundas con los consumidores”. El explorador (Starbucks), el protector (Oxfam), el amante (Ferrero Rocher), el bromista (Pepsi), el creador (Lego), el rebelde (Harley-Davidson); el mago (Disney), el sabio (Harvard), el inocente (Coca-Cola), el líder (IBM), el héroe (Nike). Los arquetipos son útiles como metáforas que unifican elementos de una marca en una identidad.
Percepción. Gracias a la tecnología, las marcas pueden ofrecer una estimulación sensorial que nos energiza como humanos. De los estímulos a la sensación (exposición-atención) y al significado. Vista (el 35% del poder sensorial): color, el lenguaje silencioso del marketing; oído (fonosemántica): lingüística, desde Saussure (onomatopeyas como Schweppes); gusto (un sentido poco sofisticado: 90% del sabor es olfato); marketing olfativo (acceso directo e inmediato); tacto (la botella de Coca-Cola) porque “tocar es creer”. De los logos a su significado.
Significado de las cosas. ‘La medición del significado’ de C. E. Osgood (1957). Evaluación, Potencia y Actividad. La connotación es lo que está implícito en una palabra. Semiótica (Roland Barthes: estudio de los signos y de la manera en la que trabajan para generar significado). El significado no es una “cosa”, sino la interpretación mental de esa cosa. El tercer orden de significado (tras la denotación literal y la connotación) es la ideología (Barthes la llamó “mito”). Sensibilidad contextual (“marco de referencia”, Kleine y Kernan, 1988). Significados públicos y privados, significados simbólicos. “Los símbolos son las señales imaginativas de la vida” (Margot Asquith, 1934). En el símbolo, la relación entre significante y significado es arbitraria. No consumimos bienes, sino signos (Baudrillard). Somos consumidores simbólicos: “las marcas son una de las maneras más importantes de codificar, definir y estructurar el mundo que nos rodea, y el lugar que ocupamos en él”. Proceso de transferencia de significado en dos pasos: rituales (de intercambio, de posesión, de despojo, de limpieza).
Significado multidimensional de la marca: consciente e inconsciente (“la razón sin emoción es neurológicamente imposible”, Antonio Damasio). Como bien sabes, “llevamos” tres cerebros: reptiliano, límbico, neocórtex. Instintos, emociones y razón. En las marcas hay base cognitiva y emotiva (somática). No es lo mismo decir “champán” que “champú”. Beneficios funcionales, sensoriales, expresivos (valores, identidad) y emocionales. El significado primario es la imagen que nos viene a la mente cuando escuchamos el nombre de una marca. El implícito es la expresión duradera y coherente de un significado. Las fuentes del significado de marca son la experiencia de la marca (Ejemplo: Starbucks), el patrimonio de la marca (trayectoria), el nombre de la marca (sonido, asociaciones semánticas). El concepto de marca puede ser funcional, experiencial o simbólico. Extensión de marca, con ejemplos “lapidarios” como Kodak, Polaroid o Blockbuster. Dominio de la categoría (evocación automática) y de caso específico. Cuando los consumidores comienzan a etiquetar la categoría de producto con el nombre de una marca, se ha logrado la máxima notoriedad de la misma. La arquitectura de marcas es la estructura organizadora dentro de una cartera de marcas (Unilever, Mondelez, ManpowerGroup).
Evolución del significado de la marca:
1. Bienes sin marca.
2. Marca como referencia (diferenciar los productos)
3. Marca como representante de la personalidad (atractivo emocional)
4. Marca como icono (símbolo significativo)
De la Categoría a la Cultura: comunidad de marca comprometida.

Comunicación de la marca: Branding estructural, publicidad y propiedades de la marca, protagonismo, medios de comunicación, puntos de contacto, personalización.
Un libro muy potente e interesante, útil para marcas comerciales (el mundo de Mark Batey), marca personal y Employer Branding.

La canción de hoy es Locked Away, de R. City y Adam Levine: www.youtube.com/watch?v=6GUm5g8SG4o “Tell me honestly:/ Could you still love me the same?”. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La Llamada, Bajo Terapia


Interesante la película ‘La llamada’, que tuve la oportunidad de ver ayer por la tarde. Esta fue la crítica de Manu Yáñez (Fotogramas) cuando se presentó en el Festival de Venecia:
“¿De qué va?. Louise Brooks (Amy Adams) es una reputada experta en lingüística que debe afrontar la trágica pérdida de su hija. Tocada por el abatimiento, asiste asombrada a la llegada de 12 naves alienígenas que se sitúan en diversos puntos del planeta. Reclamada por el ejército, Louise viajará hasta Montana, Estados Unidos, junto al científico Ian Donnelly (Jeremy Renner), para intentar establecer una comunicación con los “visitantes”.
¿Y qué tal?. A medio camino entre el cine de encuentros con extraterrestres (‘Contact’, ‘Señales’) y el drama psicológico de tintes fantásticos –no tan lejos de los laberintos de ‘Enemy’, del propio Denis Villeneuve–, ‘La llegada (The Arrival)’ maneja con habilidad las idas y venidas entre la dimensión humana y la escala cósmica de sus muchas y ambiciosas tesis; sin embargo, en su recta final, las nobles ansias de grandeza del relato conducen al film hacia un mesianismo algo ampuloso. Cabe decir que Villeneuve no ha sido nunca un cineasta de la ligereza: su ambición es la de revelar algo profundo sobre la existencia humana. En ‘La llegada’, esa “verdad” está vinculada a dos planteamientos centrales: por un lado, la celebración de la comunicación como sostén político, moral y existencial de la sociedad y la naturaleza humanas; por el otro, un estudio de la pérdida de un ser querido sostenido por equilibradas dosis de romanticismo y fatalismo.
Basada en el relato ‘Story of Your Life’ de Ted Chiang, ‘La llegada’ se hace fuerte en su optimista y argumentada defensa del valor del lenguaje como arma pacifista. Rompiendo con la idea de que los alienígenas hablarán nuestra lengua –una noción ampliamente explotada por la ciencia ficción–, la película consigue hacer de las trabas para la comunicación su eficaz leit motif narrativo. No solo importa el “contacto” con los aliens, sino también el utópico entendimiento entre las naciones del mundo, y por último, y sobre todo, el vínculo entre una madre (Amy Adams) y su hija fallecida. Como en gran parte de la ciencia ficción, ‘La llegada’ aspira a ir muy lejos para entendernos a nosotros mismos, y en este caso el instrumento para ese “viaje” es el lenguaje. En cierto modo, la lingüística juega en “La llegada” el rol que las teorías cuánticas y la relatividad tenían en ‘Interstellar’ de Christopher Nolan. Y en ambos casos, el rigor científico funciona mejor que el desbordamiento emotivo, aunque ambos son igualmente relevantes para la confección de los trascendentales argumentos de ambas películas.
Si ‘La llegada’ consigue emocionar al espectador es gracias al excelente trabajo de una Amy Adams sobresaliente en su papel de científica que busca su camino en el ojo de un huracán emocional y existencial. Adams pertenece a la estirpe de las actrices-oxímoron: intérpretes de quebradiza dureza, actrices aferradas a un coraje que solo parece posible desde la más absoluta fragilidad. En ‘La llegada’, Adams recuerda vivamente a la otra gran actriz-oxímoron del cine actual: Jessica Chastain. De hecho, se diría que el personaje de Louise Brooks parece una combinación perfecta de los encarnados por Chastain en ‘Interstellar’ –la científica comprometida emocionalmente con su misión– y en ‘El árbol de la vida’ de Terrence Malick –la madre devota y sufrida–. Aunque la comparativa más interesante surge al vincular a Adams con dos personajes a los que dio vida Jodie Foster. Primero, el más evidente: la Eleanor Arroway de ‘Contact’, de quién el personaje de Brooks toma prestado el coraje para lanzarse al vacío en su búsqueda de respuestas a dudas personales y universales. Luego, otro más sutil: el de la Clarice Starlingde ‘El silencio de los corderos’, de quién Adams hereda aquel mágico equilibrio entre fascinación y terror en el diálogo con lo desconocido (aquí, unos aliens en lugar de un psicópata caníbal).
Impecable en su vertiente audiovisual, ‘La llegada’ deja en la memoria del espectador algunos destellos kubrickianos: una mujer caminando por el pasillo circular de un hospital, o una estancia de color blanco como apoteosis de un misterio de calado filosófico (imposible no pensar en ‘2001: Una odisea del espacio’). La película ofrece un ajustado suministro de parafernalia digital, comenzando por unos aliens heptápodos, aunque la imagen más poderosa del film –mucho más que los insistentes insertos que reconstruyen la relación entre madre e hija– es la del guante del personaje de Jeremy Renner tocando la superficie de la nave alienígena: un elogio de la cualidad táctil, física, de la aventura. Una odisea que, como se apuntaba al inicio de esta crítica, peca en su conclusión de un cierto exceso de solemnidad y de fanfarria emocional/trascendental, a medio camino entre el maximalismo intimista de las últimas películas de Terrence Malick y la grandilocuencia del final de “Señales”, aunque cabe matizar que la película de Shyamalan ponía en juego un sentido del humor que no tiene lugar alguno en ‘La llegada’. Una cinta muy recomendable.
Jornada de entrevistas con personas muy interesantes para futuros proyectos de consultoría en Liderazgo, Reputación y Organizaciones innovadoras. Mi gratitud a Sandra, Jorge, David y María José por esta mañana. Como banda sonora, he recuperado el musical ‘El Hombre de la Mancha’ en la maravillosa versión de José Sacristán y Paloma San Basilio. En especial, el tema ‘Dulcinea’: www.youtube.com/watch?v=Q2Lc2XFnlHQ
Almuerzo entre amigos en Gaztelumanu (una corvina espectacular) y por la tarde, buen teatro.

Para el puente de la Inmaculada han venido mis amigos Mar y Enrique y con ellos vamos a ver bastante teatro en Madrid. Esta noche, en el Marquina, ‘Bajo Terapia’, ópera prima de Matías del Federico dirigida por Daniel Veronese. Ésta es la crítica de ‘Teatro a Teatro’.
‘Bajo Terapia’: 
Como toda buena comedia, habla de cosas muy serias.
El cartel de ‘Bajo Terapia’ llama la atención. Una colección de actores conocidos por recurrentes trabajos en televisión, ideal para programadores por su garantía de éxito comercial, pero que podría sufrir el riesgo de convertirse en blockbuster teatral. Pero no, éste, no es el caso.
Bajo Terapia” está muy lejos de la risa fácil y el humor barato. Nos sitúa en la consulta de Antonia, una psicóloga que ha citado a tres parejas al mismo tiempo, para realizar una inusual terapia, un viernes por la noche, en un espacio diferente a las consultas habituales de los seis pacientes convocados. A modo de juego, con mucho humor y poca gracia, los personajes se irán enfrentando a sus problemas de pareja más íntimos, delante de las otras dos parejas. Un claro ejemplo de como un café se va tornando en alcohol. Un vodevil mental que esconde el intercambio de malas experiencias personales y sueños frustrados.
El texto original creado por Matías del Federico, y adaptado al castellano por David Serrano, es absolutamente genial: Un libreto cuidado, brillantes diálogos, y personajes muy bien definidos, cargados de matices, hacen de esta obra de teatro un caramelo para los aficionados a la comedia. No es de extrañar los premios que ha conseguido, a pesar de ser la ópera prima del autor.
Con semejante materia prima, Daniel Veronese realiza una dirección de actores exigente, y obtiene de cada actor lo mejor de sí mismo. El resultado es magnífico. Veronese es una bestia de la creación de atmósferas. Emplea el silencio de una forma magistral, y es capaz de narrar sólo con imágenes. Como los flamantes deportivos, de 0 a 100, traslada a los espectadores de la carcajada escandalosa a las situaciones más incómodas. Durante los noventa minutos de la función, el ritmo va aumentando vertiginosamente, y la acción se nutre de conversaciones que se cruzan constantemente e, incluso, se pisan conscientemente.
Bajo terapia’ es lo que se conoce como teatro de fórmula: Diferentes elementos que producen un efecto deseado, se ofrecen en orden y en conjunto. De este modo, la obra plantea problemas universales, apoyándose en la concurrida batalla de los sexos. Desde los principios de la educación infantil a la delincuencia juvenil. El machismo declarado (de Juan Carlos Vellido) y el machismo escondido (Fele Martínez). Alcoholismo, depresión, ludopatía,… y ¡cómo no!: sexo y fidelidad. Un cóctel explosivo.
Cada una de las parejas representa estereotipos de conducta para completar un mosaico de la humanidad, en el que los personajes se puedan retroalimentar para generar situaciones dramáticas útiles.
Carla y Esteban (Manuela Velasco y Gorka Ochoa) son arquitecta y personal shopper respectivamente. Una joven pareja cuyo problema fundamental es tomar la decisión de irse a vivir juntos. Manuela Velasco vuelve a su registro habitual de mujer joven y enamoradiza, que se mete al público en el bolsillo fácilmente, con su sonrisa ingenua y su vis cómica. Gorka Ochoa borda el papel de graciosete feliz e insoportable que tiene respuesta y soluciones para todo. Es un lujo verle cambiar su personalidad, comportamientos y ademanes en solo unos segundos. Bravo.
Laura y Daniel (Melanie Olivares y Fele Martínez) son padres de hijos adolescentes problemáticos. Como suele ser habitual, el problema no reside en los hijos, sino en los padres. Destacado trabajo de Melanie Olivares que va ganando peso según se va desarrollándose la función y termina convirtiéndose en el nexo de unión de las diferentes atmósferas. Consigue con éxito que no veas a ninguno de sus célebres personajes televisivos. Un desarrollo fantástico en su interpretación de abogada metomeentodo, que aún brilla más al lado de Fele Martínez, el cuál, está sencillamente genial. Borda su personaje de contable frustrado y aburrido, gruñón y cascarrabias, con un exquisito toque de ácida ironía. El público espera ansioso sus perlas envenenadas, contra cualquier personaje que se atreva a llevarle a contraria. Lástima que no se prodigue más a menudo por el sendero de la comedia.
Por último Marta y Roberto (Carmen Ruiz y Juan Carlos Vellido) interpretan a una profesora y un comercial, con problemas de pareja. Es una maravilla ver la transformación del personaje de Carmen Ruiz a lo largo de la obra. Ha conseguido matizar cada uno de los estados por los que avanza Marta. Fantástico verla hablar solo con la mirada. Juan Carlos Vellido tiene el papel menos agradecido y uno de los más complicados. Sin duda una excelente interpretación, especialmente en la gestión de vacíos y silencios. 
La conclusión de "Bajo Terapia": Dime de qué no puedes hablar, y te diré de qué tienes miedo.
"Bajo terapia" es un secuestro emocional en toda regla. Una comedia devastadora sobre las relaciones de pareja. Disecciona una a una las entrañas de las relaciones afectivas, y las sirve en bandeja a los comensales. Airea los trapos sucios y levanta las alfombras del dormitorio de una forma tan ágil y cómica, que consigue que todos nos identifiquemos con alguna de las miserias que ofrece la vida en pareja. Parejas desparejadas: "La trampa del matrimonio".
Una obra de teatro bien escrita, bien dirigida y mejor interpretada, con una guinda diabólica de final demoledor, que no te puedes perder.
Comedia profunda y muy entretenida. Me ha gustado pensar en los personajes (en las tres parejas) en términos del Diversigrama/eneagrama. Carla y Esteban son una gacela (6) y una mariposa (7) respectivamente, y por ello manejan mal las crisis (ella es dubitativa y él trata siempre de divertirse). Laura y Daniel son una abeja (1) y un búho (5): una rígida abogada y un contable muy racional. Finalmente, Marta y Roberto son la típica pareja de gacela (6) y toro (8). Él siempre decide por ella. Fascinante.
Hemos salido de la función con muy buen sabor de boca (una sensación que sólo el buen teatro consigue). Y cenita en La Kitchen (calle Prim, 5), local de moda en la capital. Unos calamares fritos en plan tempura muy notables que hemos compartido y un atún de almadraba con parrillada de verduras ecológicas, ajos confitados y sal negra para chuparse los dedos. Gracias, Enrique y Mar, por esta deliciosa velada.                               

martes, 6 de diciembre de 2016

De los cisnes negros a los rinos grises: actuar ante los peligros obvios


Festivos como el de hoy presentan la innegable ventaja de que no pones el despertador. Esta mañana deliciosa de sol, sesión de entrenamiento deportivo con la fabulosa Irma Valderrábano, marca de referencia en el Coaching natural de cuerpomente, y mientras escribía un artículo para la prensa especializada, he estado escuchando el nuevo CD de Melendi (que precisamente me había recomendado Irma): ‘¡Quítate las gafas!’. Sumamente poético, con once canciones fabulosas. Entre ellas, ‘Flores de agua y plomo’ (www.youtube.com/watch?v=TAofa-agqQc), ‘Destino o casualidad’ (www.youtube.com/watch?v=ZrMWi-Fnnow), ‘Un amor tan grande’ (www.youtube.com/watch?v=A6jzdckzfkM) y ‘Yo me veo contigo’, que explica nuestra historia desde 1979 www.youtube.com/watch?v=jwMTzEynZ7I Muy apropiado para recordar lo que hemos vivido desde la Constitución. “Escribiendo descubrí/ lo que es realmente importante”. Gracias, Melendi, por estos temazos. Y a ti, Irma, por la sugerencia.

He estado leyendo ‘The Gray Rhino. How to recognize and act on the obvious dangers we ignore’ (El Rinoceronte Gris. Cómo reconocer y actuar frente a los peligros obvios que ignoramos) de Michele Wucker. La autora es una de las ‘Jóvenes líderes de Davos’ (2009) y presidenta del World Policy Institute de Nueva York. Vive en Chicago y ha escrito para el New York Times, la CNN, el Washington Post y el Wall Street Journal.
Como ejemplos de “rinocerontes grises”, nos propone la crisis argentina de 2001 o la griega de 2011. Frente al “cisne negro” de Nassim Nicholas Taleb (lo altamente improbable), un “rinoceronte gris·” es una amenaza muy probable a la que no hacemos frente. La burbuja que dio lugar a la crisis de 2008, los huracanes Katrina y Sandy, las tecnologías digitales con su disrupción, la caída de la URSS, los conflictos de Oriente Medio… Todo ello son rinocerontes a los que ves venir.
Las cinco etapas de un rinoceronte gris son:
- Negación (denial), que no por casualidad es la primera etapa del duelo (Elizabeth Kubler-Ross).
- Confusión (muddling)
- Regateo (bargaining)
- Pánico
- Actuar demasiado tarde
Los oráculos del mundo moderno (como el Foro Económico de Davos) suelen alertar de las grandes amenazas (por ejemplo, la escasez de agua en las próximas décadas). El problema suele ser la falta de voluntad política y social para atajar el problema. El neurocientífico francés Olivier Oullier lo llama “emorracionalidad”, la extraña combinación de motivaciones emocionales y racionales que nos conducen a un exceso de confianza. Moraleja: no temas estar equivocad@ y corregir el curso, reduce tu entusiasmo (euforia), las predicciones son complicadas (pero hay que atenderlas), atiende a la sabiduría de otras personas, podemos aprender (si fallas, enmienda). Como buenas prácticas, la resolución de la crisis en Islandia, las “Lehman Sisters” (las mujeres son más prudentes en general).
Michele un presenta una “taxonomía de rinos grises”:
- La verdad inconveniente (el cambio climático)
- El rino a la carga (Siria)
- El rino recurrente (las pandemias, la crisis financiera)
- El meta-rino (la desigualdad, la exclusión de género)
- Los rinos de dominó y quimera (precio de los alimentos, escasez de agua, volatilidad)
- El nudo gordiano (Israel-Palestina)
- La destrucción creativa (Kodachrome)
- Los rinos no identificados (la Inteligencia Artificial)
Cuidado con el cuerno del rinoceronte, nos advierte Michele Wucker. Se tiene (falsamente) por afrodisiaco, cuando debe tomarse con precaución. A veces, forzar las cosas no es lo más conveniente.
En la vida real, muy pocos humanos mueren al año asesinados por rinocerontes (al parecer, los hipopótamos son más peligrosos), si bien los rinos en su embestida alcanzan los 60 km/h. No tienen depredadores naturales, si bien están en peligro de extinción porque los humanos los cazan y ocupan sus espacios naturales. Quedan unas 29.000 especies de rinoceronte (a principios del siglo XX había medio millón en África y Asia), la gran mayoría (20.000) blancos y unos 5.000 negros; de Sumatra deben quedar 100 y de Java unos 60.  
Por su alto impacto, igual que debemos ser precavid@s con los “cisnes negros” (altamente improbables), debemos:
1. Reconocer a los rinocerontes
2. Definirlos (DAFO)
3. No quedarnos quietos (ni negación, ni inacción, ni pánico). Atiende al “momento eureka” (Aha moment).
4. Una crisis no se puede desperdiciar (mejor antes que después; nunca demasiado tarde).
5. Conviértete en “cazador/a de rinos” y mantenlos a raya.
Interesante el concepto de “rinocerontes grises” como complemento a los “cisnes negros” en la asunción de riesgos.

Esta tarde he ido a ver ‘La llamada’, una película muy interesante que no te debes perder. Mañana te hablaré de ella.