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lunes, 24 de noviembre de 2014

Entre jóvenes pesimistas y alcaldes acogedores


Jornada entre Madrid y Barcelona, donde pasaré la mayor parte de la semana. Mañana se presenta en Cataluña el Human Age Institute, la mayor iniciativa del talento en nuestro país, con mentores como Álex Rovira, Silvia Leal, Jorge Carretero, Imma Puig o un servidor, y centenares de directivos de las principales empresas catalanas. Por la mañana, Talento en Acción, con centenares de jóvenes para mejorar su empleabilidad.
Hablando de jóvenes y de su situación laboral, Vodafone ha publicado un estudio basado en una macroencuesta a 6.000 personas de entre 18 y 30 años de seis países europeos (Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, Chequia y España). ¿Los jóvenes más pesimistas de Europa? Los italianos (41%) y los españoles (49%). A la pregunta “Creo que las oportunidades en mi campo son mejores en otros países”, el 34% está completamente de acuerdo y el 38% algo de acuerdo; un 18% algo en desacuerdo y un 10% completamente en desacuerdo. Un 58% planea trabajar en el extranjero (solo un 25% lo ha hecho ya). Solo un 29% espera una vida mejor que la de sus padres (por un 43% de los alemanes). Un 40% cree que puede encontrar un empleo acorde con su capacitación (por un 66% de los germanos y un 59% de los británicos). Entre los motivos para elección de trabajo, los jóvenes de los seis países valoran especialmente la vocación, pero en el caso de los españoles “evitar el desempleo” es un motivo más poderoso que un salario digno.
Ya sabes lo que pienso sobre el desempleo y la emigración. La variable que más correlaciona con la falta de trabajo es la escasez de educación: más de la mitad de nuestros desempleados dejaron de formarse a los 14 años. No necesariamente debe ser formación universitaria (un 25% de los ninis son licenciados), pero el mal llamado “fracaso escolar” es una losa para nuestro país.
Pasar algunos años en el extranjero está muy bien (particularmente, me siento muy orgulloso de haber trabajado en varios países europeos, iberoamericanos y en Estados Unidos), siempre que nuestro talento regrese, más preparado, más competente y aún más comprometido. Creo que la emigración bien entendida es beneficiosa, cuando se trabaja en empresas preferidas, con auténticos líderes, en condiciones laborales adecuadas. Una vez es tratada con dignidad, la gente no quiere trabajar para tiranos.
Las condiciones de expatriación deben señalarse (abandonar toda esperanza es estar a las puertas de infierno) y cumplirse. A la vuelta, el talento se habrá desarrollado.
Sí, es un serio problema que muchas empresas no contraten a profesionales con los que pueden obtener una plusvalía (debido a su preparación, actitud y compromiso). Es el drama de nuestro tiempo, y según los informes tardaremos un cuarto de siglo en recuperar los niveles de empleo de antes de la crisis.
Hay un 40% de jóvenes españoles que se declaran emprendedores: manifiestan querer poner en marcha su propio negocio. Tal vez no se percatan del “mito del emprendedor”; lo difícil no es tener una idea genial, por extraño que parezca. Lo difícil es mantener tu empresa a flote contra viento y marea, para lo que hace falta Estrategia, Euipo, Empeño, Emociones, Equilibrio y Ética (de esas 5+1 E hablábamos la Dra. Leonor Gallardo y JCC en ‘Liderazgo, Empresa y Deporrte).
Entretanto, alcaldes como el de la Ciudad de Panamá, José Ismael Blandón, que está de gira por Madrid, Barcelona, Santander y Málaga, declara que “los profesionales cualificados serán recibidos con los brazos abiertos”. En Panamá hay 400 empresas españolas, con contratos por valor de 5.000 Millones de dólares, y una inversión neta acumulada de 874’5 M €. En 2013 creció el país un 8’4% y el turismo (2 M de visitantes) ya genera más ingresos que el Canal. Se va a ampliar el aeropuerto, se proyecta la línea 2 del metro (2.500  M €), se va a modernizar el mercado de San Felipe Neri y hay otros muchos proyectos pendientes.
Las empresas y los países de futuro hablan de proyecto, de reto, de crecimiento, de ilusión, de posicionamiento. Las comunidades humanas mezquinas pierden el tiempo en invenciones del “pequeño Nicolás”, encarcelamientos a tonadilleras y tonterías similares.  

domingo, 23 de noviembre de 2014

El rostro de nuestra causa: De Sinsajo a Pistorius


Domingo de entrenamiento de fútbol femenino (mi hija Zoe y mis sobrinas Carolina y Cristina, en AR10 Soccer Talent), comida familiar y película vespertina, además de un episodio de ‘The Newsroom’ en tercera temporada, sobre la ética.
Esta tarde he ido a ver con mi hermana Cris ‘Los juegos del hambre III: Sinsajo, parte I’. Se trata de una de las sagas más taquilleras del cine reciente. Mi hija y mis sobrinas la habían ido a ver ayer y nos la han recomendado encarecidamente como “ejemplo de marketing”.
En efecto, en este final de la trilogía Katniss Everdeen (heroína interpretada por Jennifer Lawrence) se convierte en “el rostro de nuestra causa”. La presidenta de los rebeldes, Alma Coin (Julianne Moore), y su lugarteniente Pluatrch Heavensbee (Phillip Seymour Hoffman) le piden que grabe unos anuncios que fomenten la rebelión. En el otro bando, el del Capitolio, el presidente Snow (Donald Sutherland) cuenta con Peeta Mellark (Josh Hutchinson), su pareja.
Las 8 frases de la película:
- Presidente Snow: Srta. Everdeen, son las cosas que amamos más las que nos destruyen.
- Katniss (a la presidenta Coin): Rescatarás a Peeta a la primera oportunidad, o ya te vas buscando otro Sinsajo.
- Katniss (a Snow): Yo nunca quise esto, yo nunca quise participar en los Juegos, yo solo quería que Peeta y mi hermana estuvieran vivos.
- Katniss: Tengo un mensaje para el presidente Snow: ¡Si nos quemas, nos quemamos contigo!
- Peeta: Quiero que todos los que nos estén viendo depongan las armas.
- Gale: Todos podemos elegir, Katniss.
- Eddy: ¿Vas a luchar, Katniss? ¿Vas a luchar con nosotros? Katniss: Sí, lo haré.
- Eddy: Lo has hecho, Katniss. Has mostrado que nadie puede detenerte. Gracias.
Todo un icono. Como lo es Pistorius, cuya biografía (‘Pistorius. La sombra de la verdad’) publica John Carlin pasado mañana día 25 (el de la presentación del Human Age Institute en Cataluña). Hoy adelantaba el autor un interesante artículo en El País:
Desde el principio, Sheila Pistorius no tuvo ninguna intención de matricular a su hijo en una escuela especial para discapacitados. Pistorius cursó educación primaria en una escuela normal para niños normales y, al llegar a la adolescencia, le planteó el reto de asistir al instituto Pretoria Boys, donde estudiaban los mejores y más firmes alumnos.
Era una escuela que forjaba campeones, grandes triunfadores, muchos de los cuales destacaban más adelante en el deporte, la política, los negocios y el derecho. (...) En 2000, cuando Pistorius tenía 13 años y le faltaba uno para empezar en la escuela secundaria, él y su madre se reunieron con Bill Schroder, el director del instituto. Sheila Pistorius, que por entonces contaba 42 años, era una mujer atractiva con una gran sonrisa y de personalidad efervescente. Schroder, más habituado a inspirar temor que a sucumbir a él, recordó ese encuentro años más tarde. Había conocido a más padres de los que era capaz de recordar, pero aquella mujer, dijo, “era absolutamente fascinante..., muy notable, con una luz especial”. (...) El chico parecía sentirse bastante a gusto mientras escuchaba cómo Schroder y su madre hablaban sobre su futuro, sobre sus puntos fuertes y débiles como estudiante y sobre los deportes que practicaría.
La mención de los deportes le recordó al director la razón por la que se sentía menos cómodo que de costumbre en aquella reunión. Hasta entonces, Pretoria Boys nunca había admitido a un niño sin pies...; en todo caso, no a lo largo de la década que Schroder llevaba como director. Aquello supondría una gran responsabilidad para el centro, una responsabilidad que finalmente recaería en su director. Incapaz de seguir ocultando su preocupación por más tiempo, Schroder preguntó:
—Sí, pero... ¿podrá afrontarlo? Sheila Pistorius parecía desconcertada.—Creo que no lo sigo —repuso ella—. ¿De qué está hablando? 
Schroder murmuró algo sobre la condición del chico, sus... piernas ortopédicas.
—¡Ah! —Sheila Pistorius sonrió—. Comprendo. No se preocupe. No es ningún problema. ¡Él es completamente normal! (...)
¿Por qué escribí este libro?
Me embarqué en este libro porque la historia de Oscar Pistorius es única, sin precedentes, irrepetible, inverosímil. Le amputan las piernas cuando tiene 11 meses y corre en los Juegos Olímpicos con 25 años, llegando a las semifinales de los 400 metros en Londres 2012. Ni Homero se inventa eso. Seis meses después, la tragedia: mata a balazos a su novia, una bella modelo. Si fuera ficción nadie se lo creería; solo es creíble como no ficción. 
Le dediqué 18 meses al proyecto; hice entrevistas en Texas, Boston, Reikiavik, Milán, Gemona del Friuli, Londres y por toda Sudáfrica, incluyendo al propio Pistorius y a sus familiares, al cirujano que le cortó las piernas, al detective de policía que investigó el caso, al abogado defensor; cubrí el juicio de principio a fin.
Me encontré con un personaje que lleva todo al límite. Una furia competitiva que ni Rafa Nadal ni Cristiano Ronaldo. Sangraban sus muñones, se cubrían de ampollas, y se seguía entrenando a tope. Pero también era extremadamente vulnerable y miedoso. Es la persona más cortés y gentil que he conocido, pero de repente explota, rabioso, sin apenas motivo. Es extraordinariamente generoso y colosalmente egocéntrico; es un romántico empedernido, pero con las mujeres que amaba, asfixiante y posesivo. El mundo lo ha querido ver en versión caricatura, primero como héroe y luego como villano. La verdad es mucho más compleja e interesante. Pistorius es cuatro, cinco, seis personas en una, todas arquetípicas, shakespearianas.
La negativa de Sheila a dejar que la discapacidad de su hijo lo frenara física o psicológicamente fue el motor de los notables éxitos de Pistorius en las pistas de atletismo. Su madre nunca imaginó que él llegaría a ser mundialmente famoso, pero sí sabía que aquellas curiosas piernecitas de madera que llevaba despertarían curiosidad y serían, a veces, motivo de burla. Con su determinación de que él nunca debía sentirse incómodo o avergonzado, de que siempre debía sentirse orgulloso, le inculcó una lección. No olvides nunca, le diría, que la gente te verá de la misma forma en que te ves a ti mismo. Él la escuchó con atención y actuó según sus palabras. Lo que no previó fue que, ocultándose la verdad a sí mismo y a los demás, puede que subiera su autoestima a corto plazo, aunque tal vez acabara perdiéndola si no era capaz de enfrentarse a la realidad de su minusvalía, lo que menguaría su capacidad para desarrollarse durante el resto de su vida como un ser humano emocionalmente sano. Su empeño por ser considerado siempre como alguien normal, que aceptaba su discapacidad, era una forma de engañarse a sí mismo que le provocaba ansiedad y estrés.
Sin embargo, el conflicto entre esas dos personas en desarrollo no era algo de lo que fuera consciente un niño tan dependiente de su madre, y Pistorius absorbió sus enseñanzas, haciendo lo mismo que ella cuando la gente le preguntaba cómo se las arreglaba con un hijo sin pies: negar que había un problema y poner siempre buena cara. Sheila Pistorius interpretó su papel con convicción. Como su hijo solo entendería totalmente cuando fuera un adulto, había un lado oscuro en su vida que intentó ocultar a toda costa: las consecuencias de la angustia que había padecido en un matrimonio infeliz y, más adelante, como madre soltera criando a tres hijos con apenas lo suficiente para llegar a fin de mes.

 El auténtico perdedor no es nunca la persona que cruza la línea de meta en última posición, es la que se queda sentada, la que ni siquiera intenta competir
Sheila Pistorius

Puede que, de adulto, Pistorius siguiera creyendo realmente que en casa todo iba bien; quizá la costumbre de negar verdades incómodas se convirtió en algo tan natural que no se daba cuenta de que, a menudo, su madre se emborrachaba hasta quedarse dormida. Era una intermitente y solitaria adicta al alcohol que encontraba alivio al dolor al que debía enfrentarse no solo en Dios, sino también en la botella. A veces bebía tanto que era incapaz de despertarse en mitad de la noche, cuando sus hijos pequeños la llamaban. Cuando eso ocurría, Carl, el mayor de los tres, se ocupaba de ellos, desempeñando el papel de padre y ocultando a sus hermanos el problema de su madre. Pistorius no era capaz de ver en su madre los restos de una vida desdichada o llena de malas decisiones, sino una superviviente y una guía moral. Las lecciones que le impartía se reducían siempre a lo mismo, que él describió en la introducción de su autobiografía, Blade Runner, escrita cinco años antes de disparar a Reeva Steenkamp, en una época de su vida en que su máxima preocupación era correr lo más rápido posible. Cuando tenía cinco meses, Sheila escribió una nota a su hijo con la intención de que la leyera cuando fuera mayor. Esa nota, incluida en el libro, dice: “El auténtico perdedor no es nunca la persona que cruza la línea de meta en última posición. El auténtico perdedor es la persona que se queda sentada, la que ni siquiera intenta competir”.
Ella pasó los últimos 15 años de su vida tratando de asegurarse de que la de su hijo no fuera el valle de lágrimas que estaba destinada a ser, aunque no fue capaz de evitarle la tragedia de su propia muerte.
Ocho años después de su divorcio, Sheila Bekker se enamoró y se casó con un piloto aéreo. Un año antes, cuando empezó la relación, Pistorius tenía sentimientos encontrados, aunque llegó a querer al novio de su madre y a confiar en él; pensó que, si ella era feliz con ese hombre, él también debería serlo. La boda se celebró en noviembre de 2001 y ella cayó enferma un mes más tarde. Los médicos descubrieron que tenía el hígado muy dañado, pero realizaron un diagnóstico erróneo. Pensaron que tenía hepatitis y le prescribieron el tratamiento pertinente. Ella reaccionó mal a la medicación, fue hospitalizada y enseguida empeoró (...).
Su muerte fue una sorpresa, porque, debido a su carácter, ella no había dicho a sus hijos lo enferma que estaba. Fue el 6 de marzo de 2002. Pistorius estaba en clase de historia, en su segundo curso en el instituto Pretoria Boys, cuando Ben Schroder entró en el aula y le dijo que saliera inmediatamente para reunirse con su padre en la puerta de la escuela. Él y su hermano Carl subieron al Mercedes de Henke. Su padre condujo a toda velocidad hacia el hospital, más angustiado de lo que lo habían visto en toda su vida. Llegaron junto a su cama 10 minutos antes de que muriese. Otros parientes ya estaban allí. Sin embargo, más que una despedida fue un velatorio. Ella falleció sin reconocerlos, en estado de coma, con el cuerpo acribillado por un montón de tubos. Tenía 44 años. Pistorius tenía 15 años y fue como si hubiese perdido otra parte de sí mismo. Destrozado, por primera y única vez en su vida cuestionó su fe en Dios y durante un breve periodo buscó consuelo en la marihuana. Iba a la deriva y, a efectos prácticos, se había quedado huérfano. El espasmo de la atención de su padre cuando se presentó la emergencia se quedó en eso, en un espasmo. Hasta que empezó a correr en serio, dos años más tarde, solo veía a su padre cada seis meses. Irse a vivir con él no era una opción, y el internado se convirtió en lo más parecido a un hogar. (...)
Cuando regresó a la escuela, tras el entierro de su madre, les dijo a muy pocos compañeros de clase lo que había ocurrido. Pero a la mañana siguiente se despertó hecho un mar de lágrimas. Perder a una madre a los 15 años ya resultaba muy triste en cualquier circunstancia, pero para Pistorius su madre había sido la muleta de su vida y un ejemplo moral. Ella había forjado su personalidad, sus puntos fuertes y sus flaquezas; y, aunque ya no estaría presente, seguiría dirigiendo el curso de su vida hasta un punto del que solo llegaría a ser consciente mucho más tarde, después de su siguiente gran tragedia.
Aparte del alcohol, la vida de su madre tenía otro aspecto que Pistorius prefería olvidar, pero que dejó una profunda huella en él. Sheila tenía pánico a la delincuencia. Vivía con el miedo de que un intruso irrumpiera en su casa. A menudo, daba un brinco en la cama cuando oía un ruido en plena noche y salía corriendo hacia el teléfono para llamar a la policía. Despertaba a sus hijos y se los llevaba a su habitación, cerrando la puerta y esperando hasta que llegara la policía. Sus temores no eran infundados. Cuando Henke se fue, la familia se trasladó no solo a una casa más pequeña, sino a un barrio más conflictivo. Hubo varios allanamientos en su casa, a los que ella respondió tomando precauciones extremas y de mal agüero. Todas las noches se acostaba con una pistola cargada bajo la almohada.”

Mi gratitud a John Carlin y a Suzanne Collins, autora de la trilogía de ‘Los juegos del hambre’. Son nuevos tiempos, en los que el Liderazgo Femenino brilla con especial fuerza.  

sábado, 22 de noviembre de 2014

Sobre guerreros, gladiadores urbanos y buen fútbol


Un día precioso de otoño en Madrid, como el de ayer en La Coruña.
He estado leyendo un libro muy pero que muy interesante, ‘Pensar como los mejores guerreros’, de Mark Divine, ex comandante de los Navy Seal (donde permaneció durante 20 años) y empresario (ha impulsado seis iniciativas millonarias).
El Método se compone de ocho principios:
1. Establece tu punto de referencia (“El mayor reto es tratar de ser un@ mism@ cuando el resto del mundo intenta que seas otr@”, E. E. Cummings). Requiere de adoptar una postura (“A menos que apostemos por algo, no nos enamoraremos de nada”, Reverendo Marshall, capellán del Senado de EEUU), encontrar un objetivo y asumir la pérdida y el fracaso. El autor nos propone como ejercicios confeccionar nuestro propio credo, definir nuestros valores, descubrir nuestra pasión, descubrir nuestro propósito, visualizar nuestro “futuro yo”.
2. Desarrolla el enfoque frontal. Para ello: Prepara tu mente (citando a Sun Tzu: “Los guerreros victoriosos vencen primero en su mente y luego van a la guerra. Los guerreros derrotados primero van a la guerra y luego tratan de ganarla), Respira profundamente, Visualiza tu objetivo (míralo, cree en él y hazlo realidad), Define tu misión (y cuestiónala) y Simplifica el campo de batalla (“Lo simple puede ser más duro que lo complejo; tienes que trabajar muy duro para pensar y hacerlo simple. Pero al final merece la pena porque cuando llegas ahí, puedes mover montañas”, Steve Jobs).
3. Blinda tu misión (“Empieza teniendo el fin en tu mente”, Stephen Covey). Es imprescindible Seleccionar únicamente objetivos de gran valor, Explorar tus opciones (proceso PROC: Prioridades, Realidades, Opciones, Camino a seguir), Comunicar tu visión a los demás, Implicarte al máximo en la visión.
4. Haz hoy lo que otr@s no hacen. La clave es Encontrar el “factor 20x” (podemos hacer 20 cosas más de las que pensamos), Aceptar las cosas como son (centrarnos en lo positivo, transformar el dolor en algo positivo, hacer frente al desafío), Construir las 3 D: Disciplina (“la chispa que enciende el fuego del hábito”), Dinamismo (“la motivación que impulsa los actos”) y Determinación (“la fuente extra de energía para toda la vida si se centra en un fin apasionado y merecedor de ello”).
5. Consolida la fortaleza mental. Los cinco componentes para lograrlo son: Controla tu respuesta (“El coraje es elegancia bajo presión”, Hemingway), Controla tu atención (“El mayor descubrimiento de todos los tiempos es que una persona puede cambiar su futuro con solo cambiar de actitud”, Oprah Winfrey), Desarrollar resiliencia emocional (“saca partido a tus emociones”: de la ira a la claridad, del temor al entusiasmo, de la codicia a la generosidad, de la duda a la curiosidad, de los celos al amor), Establecer metas efectivas, Visualizar intensamente.
6. Rompe para seguir avanzando. ¿Cómo? Poniendo en práctica un compromiso total (“Quema las naves”, encuentra el camino o abre uno), Cometiendo errores cuanto antes (“El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, Winston Churchill; elimina la aversión al riesgo), Buscando oportunidades ocultas (Actúa en presente, identifica y destruye puntos ciegos), Innovando y adaptándote rápidamente (“Cualquiera que tenga una idea es un excéntrico hasta que la idea tenga éxito”, Mark Twain).
7. Fomenta tu Intuición (“La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional su fiel servidor. Hemos creado una sociedad que honra al criado y ha olvidado el don”, Einstein). Para ser más intuitiv@: Expandir tu consciencia (KIM: Keep in mind, mantenlo en la memoria), Aumenta tu percepción sensorial (mindfulness), Descubre tu trasfondo de obviedades (“Para ser feliz, un@ debe ser fiel a sus ideas. La infidelidad no consiste en creer o no creer; consiste en pretender creer en lo que un@ no cree”, Thoma Paine), Ábrete a la sabiduría interior (“Pensar es fácil. Actuar es difícil. Y actuar de acuerdo con lo que pensamos es lo más difícil”, Goethe).
8. Mantente siempre a la ofensiva (“No vayas a donde conduzca el camino; ve más bien allí donde no hay camino y abre el sendero”, Thomas Waldo Emerson). Las competencias avanzadas para forjar una actitud ofensiva son Desarrollar una confianza inquebrantable (si cambiar tus palabras, cambia la actitud: de bien a genial, de no puedo a podré, de intentar a hacer, de fracasé a aprendí, de quizá a desde luego), Explotar tu consciencia (evita las trampas mentales: duda, aval social, apego, inflado), Hacer lo inesperado y Dirigir ejecutando rápidamente (agilidad, para lo cual hay que confiar en el equipo, en el proceso y en tu puntería).
Un libro excelente, enormemente práctico y muy recomendable como manual de liderazgo, que para Mark como para mí debe ser integral: mental, emocional, físico y de valores.
Por la tarde, a las 18 h, he estado disfrutando del Eibar – Real Madrid. Los merengues se han esforzado y han puesto en plenitud su talento; los armeros nunca han perdido la cara al partido y, a pesar del 0-4, han dejado una gran sensación de disfrute, de ganas, de compromiso. El Eibar es un equipo de primera de todas todas, una demostración de que el talento (colectivo) está muy por encima del presupuesto.
También he visto los 4 primeros episodios de Scandal, una serie extraordinaria. Olivia Pope y su equipo se dedican a arreglar los enredos de Washington. Fascinante. Me la había recomendado Santiago Puebla, la compré en la FNAC esta semana (las dos primeras temporadas) y la estoy disfrutando con gusto. El equipo de Olivia se llaman a sí mismos “gladiadores trajeados”.
Hablando de Santiago, hoy a las 20 h. ha nacido Raquel Puebla, su tercera hija. Ha pesado 3’5 kgs y medido 52 cm. Como le he dicho a su orgulloso padre, no hay nada más hermoso que la paternidad. En el misterio de la vida se encierra todo. Enhorabuena, Santiago. Raquel tiene la suerte de que tú y su madre desarrollareis como conviene el talento de Raquel (nombre bíblico que significa, como sabes, “la oveja de Dios” y cuya onomástica se celebra el 2 de septiembre).         

viernes, 21 de noviembre de 2014

Los cuatro pilares del nuevo Liderazgo. El líder-coach y los equipos de alto rendimiento


Jornada en La Coruña, la ciudad en la que nadie es forastero. He tenido el honor de ser el invitado ponente en la celebración del V aniversario del Programa de Alta Dirección de la Escuela de Negocios AFundación, ante una veintena de los mejores directivos y empresarios de Galicia.
Les he hablado de ‘El líder-coach y la creación de equipos de alto rendimiento’, desde un enfoque estratégico, de entorno VUCA y de respuesta de Liderazgo VUCA (Visión de futuro, Comprensión, Claridad en la ejecución y Agilidad), siguiendo el modelo i4 de NeuroLiderazgo de la Dra. Silvia Damiano: L@s líderes han de ser inspiradores/as, integradores/as, intuitiv@s e imaginativ@s.
Desde este enfoque tan actual, hay cuatro pilares sobre los que sustentar el Liderazgo: la Ilusión (contagiosa), el Equipo, el Criterio y la Creatividad e Innovación. Ya sabes que la Calidad Directiva supone el 60% de la productividad y competitividad de las empresas.
Posteriormente, hemos almorzado juntos en Lugamar, en la Marina Coruña, con el bellísimo puerto de fondo.
“As raíces latexantes desta Terra
-mítica e intensa-
coma luz de faro te guían
cara este recuncho isolado
onde has repousar
-e con xúbilo ancorar-
toda a inmensidade do teu ser
miña mar peregrina”
Sabela García

Mi gratitud a todos y cada uno de los participantes, que cinco años después mantienen su entusiasmo y pasión por el aprendizaje. En un desierto de calidad directiva como el de nuestro país, hay oasis como éste en los que se comprueba que el éxito (empresarial) no es por casualidad.
Una lástima el fallecimiento del director de cine Mike Nichols. Este fin de semana trataré de rendirle homenaje con mis cuatro películas favoritas de él: ‘¿Quién teme a Virginia Wolf?’ (con Elizabeth Taylor y Richard Burton), ‘El graduado’ (con un joven Dustin Hoffman y una tentadora Anne Bancroft), ‘Armas de mujer’ (Sigourney Weaver, Melanie Griffith, Harrison Ford) y ‘La guerra de Charlie Wilson’ (Tom Hanks, Phillip Seymour Hoffman). Todo un cineasta.
Me ha interesado asimismo la noticia de que el primer ministro de la India, Narendra Modi, practica yoga durante una hora todas las mañanas y ha creado una Secretaría de Estado dedicada a esta filosofía milenaria. “No solo es un ejercicio, sino un medio de conectar con el mundo y la naturaleza”, ha declarado Modi.