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lunes, 30 de noviembre de 2015

Entrenar el cerebro, cuidar el corazón


         La gran alegría del día ha sido que ‘Nuevo Management para dummies’ ha sido nombrado LIBRO DEL AÑO 2015 por EBS Business School. Mi profundo agradecimiento a Carlos Ongallo, Marta Benéitez, Alfonso Pitarch, Antonio Franco y el resto del Patronato y Consejo Académico. Nos ha generado muchísima ilusión a la profesora Ana María Castillo y a un servidor.
         En el Muy Interesante de diciembre, Cómo entrenar tu cerebro. Se trata del órgano que consume el 25% de la glucosa y el 20% del oxígeno, aunque solo ocupe el 2% del cuerpo. 100.000 M de neuronas que pueden conectarse. “Las experiencias asientan la red vial de las neuronas”. No hay trucos para que los niños sean más listos, si bien las caricias recibidas durante las primeras semanas potencian las áreas sensoriales; hablarles mejora sus habilidades sociales; jugar es clave para el “fitness cognitivo”.
Esta publicación nos regala nueve claves para ejercitar las neuronas:
1.    Hacer solo una cosa cada vez.
2.    Practicar el “neurobic” (lavarnos los dientes con la mano no dominante, ducharnos con los ojos cerrados o conducir con guantes).
3.    No quedarnos parad@s (running, gimnasio, caminata intensa).
4.    Comer con cabeza (aceite de oliva, frutas, verduras, legumbres, pescado).
5.    Aprender idiomas o música
6.    Abrirte a los demás (conocer gente nueva, salir con amigos, charlar).
7.    Dormir como bebés.
8.    Aliviar tensiones (meditación, yoga, etc).
9.    Echarnos unas risas (una buena carcajada reactiva las conexiones neuronales).

Cabeza y corazón. En Europa, como nos recuerda Enrique Coperías (director de Muy Interesante), las enfermedades cardiovasculares se cobran 4’1 M de fallecimientos al año, el 47% del tital. En España, 125.000 muertes anuales (16.536 por infartos). La biomedicina permite reparar a través de los vasos sanguíneos, implantar corazones artificiales, hacer terapia génica (cambiar genes buenos), trasplantar órganos animales, controlar el ritmo cardiaco con un dispositivo electrónico, regenerar con células madres. Toda una revolución. El primer marcapasos sin cables del mundo se puso el año pasado en Badajoz.
También en ‘Muy Interesante’, Raquel Graña escribe sobre “Cómo sobrevivir a un manipulador”. Las personas dicen unas 200 mentiras al día de promedio. Farah Ali y Tomás Chamorro (Universidad de Londres) demuestran que la psicopatía se relaciona con la falta de compromiso. “El manipulador trata a las personas como objetos” (Alfonso López Quintás, Universidad Complutense).
Mi gratitud a Enrique y su equipo que hace posible un número “tan interesante”.
Ya en casa, en ‘El Hormiguero’ Pablo Matos entrevistaba a Malú. Su nueva canción, Quiero, se ha convertido en una especie de himno: www.youtube.com/watch?v=rh6hJx6YraM
Me marché sin saber 

Si le volvería a ver, 

Sin pedirle las señas porque sé 


Que al final lo de ayer 

Sólo ocurre una vez 

Y que a veces te empeñas 


En creer que dar la vida 

Es la mejor de las rutinas 

Y también, que puede ser él 

El que alegre cada día 

Dando luz a cada esquina 

Y no, mentiría
Ya no vuelvo a caer 

He aprendido a lamerme las heridas 

A poner el mundo bajo mis pies. 

Levantarme y correr 

Cada vez que una herida me lastima 

Sé que algo bueno viene después. 


Yo quiero, yo puedo, 

Yo que he aprendido a respirar del cielo. 

Yo quiero, yo puedo, 

Yo puedo volar. 

Vivir en libertad.
Nos volvimos a ver 

Unos años después. 

El destino lo quiso 

Y así fue. 


Debería volver 

A marcharme otra vez 

Pero a veces te empeñas... 


En creer que es el destino 

El mejor de los caminos 

Y también, que puede ser él 

El que alegre cada día 

Dando luz a las esquinas 

Y no, mentiría. 


Ya no vuelvo a caer 

He aprendido a lamerme las heridas 

A poner el mundo bajo mis pies. 

Levantarme y correr 

Cada vez que una herida me lastima 

Sé que algo bueno viene después. 


Yo quiero, yo puedo, 

Yo que he aprendido a respirar del cielo. 

Yo quiero, yo puedo, 
Yo puedo volar. 

Vivir en libertad. (x2)       

domingo, 29 de noviembre de 2015

Aaron Sorkin, el centro electoral y las 7 recetas de Daniel Lacalle para acabar con el desempleo


Esta mañana dominical he estado viendo en Yomvi el ‘Creadores prodigiosos’ sobre Aaron Sorkin (espléndido guión de Marijo Larrañaga y realización de Marta Bedoya y Enrique Garrido). Aaron Sorkin es el principal “show runner” (creador de series) sobre el poder. Nacido el 9 de junio de 1961 en Scorsdale, un suburbio de Nueva York, desde el instituto se involucró en el teatro. Licenciado en bellas artes (rama teatro) por la Universidad de Syracusa, trató de ser actor hasta que se dio cuenta de que su pasión, su disfrute, su verdadera vocación, era ser dramaturgo. Su primera obra, ‘Removiendo cualquier duda’, no fue un éxito, pero la segunda, ‘Escondido en esta foto’, fue estrenada en 1988. Al año siguiente recibió un premio por la versión teatral de ‘Algunos Hombres Buenos’ (la idea de surgió de una conversación con Deborah, su hermana, que es jurista de la marina). Suyos son los guiones de ‘Algunos hombres buenos’ (1992), la versión final de ‘La lista de Schindler’ (1993), ‘Malicia’ (1993), ‘El presidente y Miss Wade’ (1995), ‘La Roca’ (1996) o ‘Enemigo público’ (1998). Ya en televisión, es el creador de ‘Sports Night’ (45 episodios, 1998-2000), ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ (88 episodios, 1999-2003), ‘Studio 60’ (22 episodios, 2006-2007) y ‘The Newsroom’ (25 episodios, 2012-2014). De nuevo en cine, ha escrito los guiones de ‘La guerra de Charlie Wilson’ (2007), ‘La red social’ (2010) ‘Moneyball’ (2011) y ‘Steve Jobs’.
         Aaron Sorkin es el rey del diálogo (rápido, profundo, chispeante) y le apasiona analizar la naturaleza del poder (su personaje favorito es Don Quijote). Es el William Shakespeare de nuestro tiempo. Su ‘Jobs’ se estrena el 1 de enero de 2016.
Atención a lo que nos vaya contando mi buen amigo Fran Carrillo en ‘El Confidencial’ sobre la campaña electoral del 20D: “En la cocina de la campaña” http://blogs.elconfidencial.com/espana/en-la-cocina-de-la-campana/2015-11-25/el-centro-como-virtud_1106189/#lpu68mMuFS1hm89S  El centro como virtud.
Por la tarde, tras el partido Canillas-Rayo de juveniles femenino (en el que han jugado mi hija Zoe y mi sobrina Carolina), he estado leyendo ‘Acabemos con el paro’ de Daniel Lacalle.
Nuestra economía es un 75% sector servicios, en un 15% industria, en un 4% agricultura y en un 6% construcción. Un modelo que ha desplazado trabajadores desde la agricultura (que era el 38% hace unas décadas) “hacia la construcción o el sector servicios sin el aumento de valor añadido y productividad” propio de países vecinos.
Como liberal, Lacalle considera que los sindicatos han pasado “de dar servicio a los trabajadores a ser clientes del Estado”. Las subvenciones son de 8’88 M € anuales; y además (datos de 2011) cobraron más de 3.000 M para “formación”. Lo nuestro no es capitalismo, según el autor, sino “mercantilismo” (un sistema estatista). De las 3’119 M de empresas en España (2013), 1’6 M son sin asalariados, casi 1 M con 1-2 asalariados y tan solo 4.188 con más de 200 empleados.
Para reducir el desempleo (siguiendo a David Anisi, a mí no me gusta llamarlo “paro”), Daniel Lacalle propone:
- Fomentar el autoempleo.
- Incentivar a las pymes. Según el Banco Mundial, las empresas españolas dedican el 58’6% de sus beneficios a pagar impuestos.
- Bajar cuotas a autónomos (que han aumentado un 20%).
- Reducir impuestos a empresas (en UK, no pagan cuotas sociales e impuestos hasta que llevan dos años siendo rentables).
- Cercenar de manera drástica las trabas burocráticas (“menos capataces y más facilitadores”).
- Reducir el IRPF para aumentar ahorro y consumo. El salario bruto del trabajador se reduce un 47’3% en impuestos.
- Cortar gasto público y superfluo. Entre 2004 y 2009, el gasto público aumentó un 48%; desde 2010, se ha reducido un 5%.
En nuestro país, la mayoría de la población desarrolla toda su carrera profesional a menos de 30 Km de donde nació, raramente cambia de trabajo más de 3 veces y el 70% de los universitarios aspira a un puesto en la administración pública, menos del 7% a crear su propio empleo o empresa. Daniel lo llama “una dinámica de resignación”.
¿Políticas activas de empleo? La UE gastó un 3’5% de su PIB (2008-2010) en “planes de estímulo” y destruyó 4’5 M de empleos. El SEPE solo contrata el 2% del empleo, la mitad que las Empresas de Trabajo Temporal. Subir salarios no protege, sino lo contrario. Los países nórdicos no tienen salario mínimo y con flexibilidad absoluta laboral. España gasta casi 40.000 M en políticas de empleo activas y pasivas, el 3’6% de su PIB. La protección es el 78% de las mismas. Si se redujera en esa proporción la carga fiscal (siempre según el autor) el desempleo se reduciría considerablemente.
Para Lacalle, el empleo público debe cumplir la vertebración del Estado, la seguridad y el cumplimiento de la ley. Y poco más. En nuestro “sector público hipertrofiado”, las bajas laborales en la Administración son un 50% más altas y los salarios un 36% mayores (datos del Banco de España). De 2008 a 2011, nuestro país creó 400.000 empleos públicos, y agravó la crisis. El gasto en empleo público en España es un 40% mayor que en Alemania y un 20% superior a la media de la UE.
Daniel Lacalle considera un modelo el de David Cameron (2011-2015): bajos impuestos, flexibilidad laboral absoluta, facilidad para crear empresas. Y alaba la reforma laboral de 2012, si bien “las reformas no abaratan el despido”. En definitiva, “la gran reforma laboral pendiente es aquella en la que los agentes sociales acepten perder sus privilegios y se centren en un proyecto de país”. Las horas trabajadas en España son 1.665 anuales (1.380 en Holanda y 1.388 en Alemania), el salario medio fue de 2.180 €/mes (los impuestos se llevan casi la mitad) y esos 26.162 € anuales, a la empresa le cuestan más de 34.000 €. Brutal.
Por si esto fuera poco, los impuestos aumentan en función del tamaño de las empresas, lo que desincentiva el crecimiento. Lacalle critica además la “titulitis” (la universidad como fábrica de parados) y la precariedad (los mercados más abiertos son los que tienen menor temporalidad), propone la “mochila austriaca” y la flexiseguridad (el verdadero modelo nórdico). Las peores soluciones, desde esta perspectiva, serían la renta básica y el complemento salarial garantizado.
Respecto a los emprendedores y empresarios, el autor aporta datos del Instituto de Empresa Familiar; hay 1’5 empresas familiares, el 77% cree que ha iniciado un proceso de profesionalización y el 53% considera conveniente que propiedad y gestión se separen.
Los robots no crean paro, imprimir dinero no crea empleo, la culpa no es de Alemania, las políticas de redistribución no reducen la pobreza. En palabras de DL, “el socialismo siempre fracasa”.
Un libro netamente liberal (“el liberalismo es la esencia de la democracia occidental”) que apela a Reagan, a Obama y a Cameron.
Finalmente, Lacalle lanza 20 recomendaciones a los desempleado. Diez, a jóvenes: no atiborrar de aire el CV, perseguir el trabajo, no hacer caso a tu madre (en que te “coloques”), equivocarte, trabajar mucho (ser una esponja), trabajar para que te sirva, el mundo es tu oportunidad (y no tu pueblo), no mentir sobre los idiomas, aprender del que te critica y no del que te halaga, no ser especial sino único. Y diez a veteranos: no desestimar la experiencia, no emprender en “lo que te gusta” sin información, escuchar a tu pareja y tus hijos, salir de tu zona de confort, buscar formación desde el empleo (no cursos), proponerte retos, pensar a lo grande, acudir a clientes o viejos contactos, no buscar negocios “fáciles” (sin riesgo) y cerrar el periódico (que ofrece malas noticias y anuncios de trabajo ya cubiertos).
El libro concluye con un diálogo entre Daniel Lacalle y Ramón Górriz (Secretario de Acción Sindical de CCOO) y un capítulo de soluciones para generar 2 M más de empresas y 5 M de empleos: Administración 2.0. (facilitadora, no entorpecedora), Transición a gran empresa (modelo de Corea del Sur: triplicar las de más de 10 M € y reducir pymes en pérdidas), Exportar como el mejor (en Alemania, bajos costes de energía, incentivos fiscales, deducción por I+D), Autoempleo y empresa familiar (“Si quieres sueldos de CEO, sé tu propio CEO”), Revolución fiscal, Educación (“España necesita una revolución educativa, para salir de la mentalidad de pesebre”), Mejor mercado laboral y menor precariedad (“si penalizamos ser joven nadie va a pagar las pensiones”), Productividad (“un Estado fuerte no es un Estado intervencionista”), Instituciones y reguladores independientes (“la corrupción es un problema moral”), Mucha más inversión financiera directa.
Un libro muy claro y didáctico sobre las propuestas liberales, avalado por la Ministra de Empleo y el presidente de la CEOE, que lo presentaron esta semana en la sede de la patronal. Efectivamente, puede ser, como dice Daniel Lacalle, que la fórmula del fracaso sea “esperar a que el Estado te solucione la vida”, que los agentes sociales se han convertido en clientelares… y también que si mejoráramos, además de la educación y las instituciones, la calidad directiva, el desempleo se reduciría drásticamente. Mi gratitud a Daniel, a Fátima Báñez, Juan Rosell, John Müller, Ramón Górriz, Marc Vidal (que repite en el elogio de contraportada aquella frase leonardesca de que “no estamos en una ápoca de cambios sino en un cambio de época”) y a nuestro común amigo Roger Domingo, que tantos libros de buenos economistas (de uno y otro signo ideológico) está publicando últimamente.   

sábado, 28 de noviembre de 2015

Demografía empresarial y Prosperidad económica


Este soleado y agradable fin de semana “toca” leer dos libros espléndidos de Economía: ‘En busca de la properidad’, de Javier Andrés y Rafael Domenech, y ‘Acabemos con el paro’ de Daniel Lacalle.
         Tarde de cine. He ido a ver ‘Sinsajo. Parte II’ en versión original subtitulada. El término icónico “Mockinjay” es más sonoro que la palabra en castellano, “Sinsajo”. Concebido como un cruce entre el “mockingbird” (ruiseñor, sinsonte) y la “jabberjay” (un pájaro inventado, suma de “arrendajo” y “farfullar”; esto es, “charlajo”). Pilar Ramírez, la traductora de ‘Los juegos del hambre’, se inventó Sinsajo como mezcla de “sinsonte” y “arrendajo”. Creativo, sí, pero no suena muy cinematográfico.
Enrique Alpañés recogía hoy en ‘Tentaciones’ de El País que los propios protagonistas de la película consideran que trata temas políticos y sociales muy actuales, como:
- Los realities han ido demasiado lejos. “Es una versión extrema de la televisión”, explica Josh Hutcherson (que interpreta a Peeta Mellark). Candidatos, entrevistas, polémica, más y más sangre…
- La guerra se emite en directo. “Todo está grabado y editado, liderado por un asesor de comunicación”, cuenta Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen en la saga). La imagen, bélica y de los políticos, lo es todo.
- El futuro tiene nombre de mujer. Stephen King definió a la “Sinsajo” como “nombre cursi, chica guay”. Una líder vulnerable, no siempre con las ideas claras, que hace lo correcto y es cercana. Nada que ver con los tiranos Snow (Donald Sutherland) y Alma Coin (Julianne Moore, con un puntito Hillary).
- La importancia de la moda. Juegos (competición, lúdico) y vestimenta. Jennifer Lawrence, la actriz mejor pagada en la actualidad, es imagen de Dior.
- La realidad supera a la ficción. La Junta Militar tailandesa detuvo a 8 estudiantes por hacer el saludo del sinsajo (3 dedos juntos).
La cinta es entretenida, un homenaje al difunto Phillip Seymour Hoffman (Plutarch Heavensbee), que al final se sale con la suya.
Ya en casa, he visto el primer episodio de la temporada 41 de Saturday Night Live, con Miley Cirus y, sí, Hillary Clinton. Muy divertido. Así es la “sociedad del espectáculo”, en la que l@s politic@s se autoparodian.

Demografía empresarial. El pasado jueves se presentó una investigación de José Carlos Fariña y Elena Huergo (Universidad Complutense) para Fedea: la empresa española tiene de media 4’6 empleados; la italiana, 5’8; la británica, 10’4 y la alemana, 12. Si el tamaño medio se acercara al de nuestros vecinos, la productividad crecería un 15% y el PIB lo mismo. Las empresas más grandes “son más intensivas en capital físico, humano y tecnológico, más propensas a exportar, acceden más fácilmente a la financiación y son más innovadoras”. El estudio también demuestra una clara correlación entre inversión en I+D y supervivencia. En nuestro país, solo el 40% de las empresas nacidas hace cinco años siguen vivas.
El libro ‘En busca de la prosperidad. Los retos de la sociedad española en la economía global del siglo XXI’ de Javier Andrés y Rafael Doménech (catedráticos de la Universidad de Valencia) es magnifico. Un análisis de lo más profundo de lo que nos pasa y de cómo remediarlo.
Desde un enfoque dinámico y macroeconómico, “las debilidades de España no son resultado del azar o de nuestros genes”. Lo que ocurre es que tenemos una bajísima tasa de empleo y una productividad muy deficiente porque “utilizamos poco y mal el factor trabajo”. Producimos mucho menos por hora trabajada (3-4% menos que EEUU y la UE-8). Es una cuestión de capital humano (nuestros niveles educativos de la población activa son un 25-36% menores que los de las economías desarrolladas). Brechas del 20% en tasas de empleo, capital humano y capital tecnológico por descuidar tres factores: mercado laboral rígido, población activa poco formada y poca inversión en I+D (tamaño poco adecuado). “Cuanto menor es el porcentaje del empleo en empresas pequeñas o microempresas, mayor es la productividad de la economía”. Sí, la productividad de las empresas grandes (más de 250 empleados) es tres veces superior a la de las empresas pequeñas.
Más y mejor empleo. Tenemos un mercado laboral de dualidad extrema en la contratación, que no incentiva la formación en el puesto de trabajo, un diseño inadecuado de las políticas activas y pasivas (gastamos poco y mal). El paro en España es extraordinariamente volátil (evidentemente, por mala gestión). “Nuestro mercado de trabajo se ajusta vía cantidades, destruyendo y creando empleo”, en lugar de hacerlo por otras vías. “La flexibilidad en la contratación es deseable cuando está bien diseñada y aplicada”. La tasa de desempleo juvenil duplica la media en los países de la OCDE, y también en España. Ocurre, evidentemente, por “el desajuste entre las habilidades de la oferta de trabajo y las necesidades de la demanda por parte de las empresas”. De nuevo, la importancia de la formación y del capital humano. Los autores demuestran que “las relaciones laborales en España estaban diseñadas para el mundo anterior a la globalización”. El gasto en políticas activas por cada punto de desempleo es en España la mitad que en la OCDE. Si se hiciera mejor, habría ahorros en las prestaciones de desempleo. En políticas pasivas, el país gasta demasiado… y mal.
         Mercados, dimensión e internacionalización empresarial. “Durante años, España ha creado empleo a base de gastar por encima de sus ingresos, aumentando el endeudamiento exterior”. La internacionalización no puede imponerse por decreto: es cuestión de dimensión empresarial (la correlación entre tamaño empresarial y PIB/hora trabajada es más que evidente) y de lo escasas que son nuestras empresas grandes (efecto composición). Si el tamaño medio de la empresa española fuera el de Alemania, seríamos un 15% más productiva. El tamaño es debido a la calidad de las instituciones, al acceso a la financiación y, por supuesto, al talento (los Dres. Andrés y Doménech nos recuerdan la conexión entre distribución de capital humano y el talento para dirigir empresas medianas y grandes, como demostró el premio Nobel Robert Lucas). El tamaño de la empresa es el determinante más relevante de su internacionalización (Mónica Correa y Rafael Doménech, 2012). Respecto al capital tecnológico, las economías de escala aprovechan mejor el I+D+i.
Un sector público ineficiente. “La baja fiscalidad indirecta y el elevado peso de las cotizaciones sociales imponen un coste relativo sobre el trabajo respecto a los bienes de consumo muy superior al de otros países europeos”. El tamaño del sector público depende de las preferencias sociales, del desarrollo económico y la estructura demográfica y de la eficiencia de los servicios públicos. La ciudadanía cree que se pagan demasiados impuestos. El gasto público productivo ha seguido un patrón descendente en los últimos 10 años. España destina a educación un 1% menos de su PIB que la media de la OCDE. Respecto a los ingresos, es mejorable la eficiencia del sistema impositivo.
Instituciones, capital humano y desigualdad. Los autores parten de las tesis de Acemoglu y Robinson (2012) sobre instituciones inclusivas y extractivas. Las segundas son el “crony capitalism” o capitalismo de amiguetes. En España hay escaso control de la corrupción. Respecto al capital humano, baja calidad. Y mayor desigualdad (el índice de Gini ha empeorado).     
Excelente texto. Tan riguroso como bien escrito. Mi gratitud a Javier Andrés y a Rafael Doménech.
Mi frase favorita del libro es “Algunas empresas fracasan o no crecen porque el capital humano de las personas con responsabilidad de dirección y gestión son insuficientes”. Es como si ‘En busca de la prosperidad’ fuera una precuela de ‘Nuevo Management para Dummies’. El talento que no sea aprecia, se deprecia, y la empresa que no crece (que no sabe, puede o quiere crecer), se muere.
El diagnóstico está hecho. A ver si nuestro país “se pone las pilas” para elevar seriamente el tamaño de sus empresas, creando empleo desde una mejor calidad directiva.