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lunes, 3 de julio de 2017

Del tamaño de la nariz a la obesidad digital


Hoy cumplo 53 años, entre Madrid y La Rioja. Mis compañer@s me han traído una tarta (con 3 velas), hemos tenido algunas reuniones de proyecto y salido hacia Logroño, para comer en Lerma. Esta noche, celebración en la calle laurel de la capital riojana.
Según las estadísticas de esperanza de vida, inicio el último tercio de mi existencia. En el segundo (26-52 años), me he casado y he tenido una preciosa hija de la que aprendo siempre, he trabajado en cinco multinacionales (de las que las cuatro anteriores ya no existen como tales: Arthur Andersen, Coopers & Lybrand, HayGroup y Honeywell), en tres emprendimientos propios (Areté, Eurotalent e IDEO) y en una institución pública (la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en los veranos de 1981 a 1986), he conocido el Amor como no podía imaginar ni soñar, he escrito decenas de libros, liderado centenares de proyectos de transformación empresarial, disfrutado de multitud de amistades (gracias a las decenas y decenas que me habéis llamado para felicitarme hoy), viajado a cuatro continentes (me falta Oceanía, donde me esperáis con los brazos abiertos Silvia Damiano y Douglas McEnroe). Una vida plenamente feliz, con u empleo (de mi talento) ilusionante y retador. Gracias a la vida, que tantísimo me ha dado. Siento que lo mejor está por llegar.
En la revista QUO, De qué depende el tamaño de la nariz. El antropólogo Arthur Thomson propuso en 1800 que las narices frías abundaban en climas fríos y secos. En regiones cálidas y húmedas, los seres humanos podían “permitirse” una nariz más ancha. Actualmente, Arslan Zaidi (Universidad del Estado de Pensilvania), ha corroborado esa intuición. Como otras partes del cuerpo, suele ser mayor en los varones que en las hembras. Y por selección natural, “triunfan” y se heredan las más aptas. Hay cuatro genes implicados: uno en el crecimiento del cartílago que marca la anchura del tabique, dos en la base y el último la finura de la punta.
Obesidad digital: las personas que pasan más de cinco horas diarias frente a pantallas (móviles, tablets, ordenador) pueden tender al sobrepeso.
Y uno de mis platos favoritos, la ensaladilla rusa. Se le atribuye al chef belga Lucien Olivier, del restaurante L’Ermitage, en 1864. El pasado mayo, con motivo del Salón del Gourmet de Madrid, se celebró el I Campeonato Nacional de Ensaladilla Rusa Gourmet. Ganó Katharina Jahnke, chef del madrileño Florida Retiro. Entre las mejores, las de los restaurantes Bacira, Sal Negra, Sandó, Tatel, La Tapa y La atrevida de Madrid, Central Bar (Ricard Camarena, Mercado Central) de Valencia y Tapas 24 de Barcelona.
De la prensa de ayer, ‘El triunfo de la escuela’ por Diego Latorre. Alemania y Chile, finalistas de la Confederaciones, son selecciones en las que prevalece la ecuela sobre las coyunturas. Alemania se atreve a hacer cosas que no formaban parte de su cultura (eso es innovar en el trabajo en equipo). Chile ha ganado en autoestima (aunque ayer le dio vértigo ganar a los teutones), superando el complejo histórico frente a Argentina y Brasil.
En ‘Guía para anticiparse a los trabajo de éxito en 2020’. Montse Mateos citaba un estudio de ManpowerGroup según el cual 45% de los empleos actuales podría automatizarse con la tecnología.
Fran Sánchez Becerril analizaba a Uber y Cabify, los “enemigos” del taxi. Las empresas de alquiler de vehículos con conductor tienen orígenes, precios y servicios diferentes. Cabify hace un cálculo de la ruta óptima y establece el precio (fijo). El talón de Aquiles de Cabify, que entrega un servicio mejor que sus competidores, es la aplicación, Waze: francamente mala.
José Antonio Marina compartía sus “Ideas” sobre la política. La Ley Universal del Aprendizaje establece que “toda persona, institución o sociedad necesita, para sobrevivir, aprender a la misma velocidad con que cambia su entorno. Y si quiere progresar, a más velocidad”. En septiembre, la UP (Universidad de Padres) iniciará un curso de economía para ciudadanos.
Y siguiendo con la política, el retrato oficial de Emmanuel Macron en seis detalles: la bandera francesa (bleu-blanc-rouge) a la izquierda, la europea a la derecha: del presente al futuro. El tintero, rematado por un gallo (símbolo de la nación). Dos móviles, símbolos de innovación. El ventanal abierto, con arboles y el cielo: reconciliación entre opuestos. Y un libro, ‘Memorias de guerra’ del General De Gaulle, fundador de la V República. Además, ‘Los alimentos terrestres’ de André Gide (una oda a la sensualidad) y ‘El Rojo y el Negro’ de Stendhal (la historia de un joven inteligente, guapo y audaz). Gracias, Enric González, por el artículo.
Según Marian Benito, Macron forma parte de esas “parejas dispares” que son más duraderas y felices. Como la de Donald Trump y Melania, Sophia Loren y Carlo Ponti, Woody Allen y Soon-Yi… Demasiadas similitudes restan emoción a la relación y el exceso de empatía genera un efecto adverso.  
Fernando Trías de Bes: El miedo esculpe el carácter. A hablar en público, a las arañas o a la oscuridad. “Todos estos miedos se tratan de una manera. Con información contrastada, comunicación y tarea en equipo, ya sea con la familia o con los compañeros de trabajo. Las fobias heredadas culturalmente se superan mejor en compañía”.
Y Rosa Montero: ‘Noticias del fin del mundo’. Tenemos que refundar la democracia.        

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